jueves, 7 de agosto de 2014

CONAPLA participó del lanzamiento de la campaña por el Boleto Educativo Nacional

 La unidad y la organización para realizar un sueño colectivo: El Boleto Educativo Nacional

La Corriente Nacional Popular y Latinoamericana (CONAPLA) participó del lanzamiento de la “Campaña  por el Boleto Educativo Nacional” que se llevó a cabo ayer en el auditorio de FOETRA de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

El evento contó con la presencia de integrantes de Frente Grande, MPE, MUE, Seamos Libres, SADOP, CGT, CTA, CTERA, Corriente Peronista Descamisados, Socialistas para la Victoria, CEA, UDA y la federación juvenil comunista. El acto tuvo como oradores principales a referentes de sindicatos como Stella Maldonado de CTERA, Hugo Almirón de SADOP, del movimiento estudiantil universitario Leonardo Moyano (MPE), y la referente  y sobreviviente de La Noche de los Lápices, Emilce Moller, aunque el protagonismo lo tuvieron los estudiantes secundarios organizados, entre otros de la UES.

Destacado por cada uno de los referentes, el lanzamiento de la campaña fue un acto de unidad del pueblo a partir de sus actores principales: Movimiento obrero, Técnicos y profesionales, y movimiento estudiantil. Al respecto, Hugo Almirón de SADOP enfatizó: “Esto es la lucha por la recuperación de derechos. Un sueño individual queda en eso, en un sueño; pero esto es un sueño colectivo, y los sueños colectivos se realizan”. 

Por su parte, Stella Maldonado de CTERA, recalcó: “Estamos iniciando una lucha que llevará tiempo y será la fuerza del pueblo organizado la que va a hacer que el proyecto de ley se vuelva realidad. No hay posibilidad de cambio si no es a partir de la lucha del pueblo”. Luego, Leonardo Moyano del MPE planteó que “la tarea del ahora, para el Boleto Educativo Nacional o cualquier otra medida de avanzada es la unidad, la organización y la heterogeneidad, todo esto está planteado en este acto con los trabajadores como vanguardia del proceso”. 

Finalmente, el cierre estuvo a cargo de referentes estudiantiles de secundarios que dijeron sentirse muy orgullosos de continuar una reivindicación histórica que va a facilitar la accesibilidad a la educación y recuperando la experiencia histórica de saber que “no hay forma de conquistar el boleto si no es con una fuerte movilización en las calles y para ello es necesario un movimiento estudiantil  junto a los trabajadores”.

La "Campaña por el Boleto Educativo Nacional" tiene la intención de promover un Proyecto de Ley que sea una normativa que, de forma integral, dé una respuesta definitiva a la problemática del transporte para los alumnos y alumnas del sistema educativo nacional y facilite el acceso a las escuelas de todos los niveles. 

La Corriente Nacional, Popular y Latinoamericana (CONAPLA) estará acompañando e impulsando este proyecto de ley que brega por la igualdad de oportunidades y la educación del pueblo argentino.  La fuerza de la unión de los trabajadores y el movimiento estudiantil organizado, que confluyeron en el auditorio de FOETRA, se articularán para la efectiva concreción de este sueño colectivo.

Vamos por la realización de este sueño colectivo!

- Por un régimen tarifario especial para el servicio público de transporte por automotor, fluvial, ferroviario y subterráneo de pasajeros para todas las líneas de servicios. En sus modalidades urbanas y suburbanas, interurbanas y de larga distancia.

- Por la gratuidad para los niños de los niveles obligatorios: Inicial, Primario y Secundario.

- Por un beneficio del 50% para los estudiantes de Institutos Terciarios y Universitario.

- Por un descuento del 50%, para los adultos acompañantes de los niños que concurren al nivel inicial y primario.

jueves, 29 de mayo de 2014

El Cordobazo y la unidad estratégica


Hace 45 años nuestro país vivió la insurrección del Cordobazo, ocurrido en la provincia de Córdoba un 29 de mayo de 1969, con el protagonismo y la alianza del movimiento obrero organizado y del
movimiento estudiantil. Es central tener en cuenta estos hechos para generar en la actualidad, espacios de participación política y, así, aportar a la militancia y a nuestros futuros cuadros políticos.

Se trató, nada más y nada menos, de estudiantes y obreros unidos, que pujaron proactivamente por el pueblo y se integraron contra quienes pretendían sostener una sociedad de injusticia social. En ese entonces la unión fue contra un gobierno dictatorial, donde la democracia estaba restringida. Hoy estamos ante un escenario que demuestra que debemos lograr que sea la hora de los pueblos para la justicia social.

La juventud tiene que ser partícipe del proceso de transformación, necesitamos apostar por una educación realmente inclusiva y una universidad para todos. Asimismo entendemos a los trabajadores como una clase trabajadora que sea parte integral de los procesos de transformación y protagonistas de la escena política. La unidad estratégica de los trabajadores es nuestro sujeto de transformación histórico; quienes lo integran son juventudes estudiantiles y trabajadoras, junto con trabajadores obreros, movimientos sociales, técnicos y profesionales. 

El espíritu del Cordobazo, en 1969, hoy vuelve con viento a favor y con el ímpetu de luchar por los 40 millones de argentinos. Tenemos que seguir sembrando estas semillas, para conquistar las banderas justas, libres y soberanas que tanto deseamos.

Por ello, en este día proponemos levantar las banderas de nuestros protagonistas del Cordobazo y del Rosariazo para avanzar por cuestiones centrales para nuestros pueblos: Ley de entidades financieras para canalizar el ahorro de los argentinos a la producción y al trabajo; re-estatizar el Banco Hipotecario, una de las herramientas central para abordar el problema de la vivienda; una reforma tributaria que sustituya la injusta y regresiva estructura tributaria heredada de los 90’; una nueva Ley de Educación Superior en el marco de una reforma universitaria nacional popular latinoamericana; la reglamentación de la Ley de Producción Pública de Medicamentos y la efectiva implementación de la Ley de Salud Mental; recuperar y/o desarrollar las industrias estratégicas desde el estado para, en combinación con los sectores productivos, avanzar contra la concentración de la economía, la primarización y la extranjerización; dar una finalidad definitiva al trabajo en negro, la precarización laboral y la tercerización como forma de precarización; entre otros.

martes, 27 de mayo de 2014

CHARLA ¿Hacia dónde va el mundo? Escenario actual en la lucha por la configuración del orden mundial


Merino y Narodowski: "¿Hacia dónde va el mundo? Escenario actual en la lucha por la configuración del orden mundial"

En el marco de la Feria del Libro “Ciudad de La Plata”, el sociólogo, investigador y referente de la Corriente Nacional Popular y Latinoamericana (CONAPLA), Gabriel Merino, expondrá junto al economista Patricio Narodowski sobre "¿Hacia dónde va el mundo? Escenario actual en la lucha por la configuración del orden mundial". El panel estará moderado por la Concejal de La Plata, Lorena Riesgo, y se realizará el jueves 29 a las 19.30 en el Aula Presidencia del Pasaje Dardo Rocha.


Gabriel Merino presentará su trabajo "Lucha entre polos de poder por la configuración del orden mundial. El escenario actual". Al respecto, el sociólogo detalló que dicha labor resume un conjunto de investigaciones que viene desarrollando con el fin de aportar claves para entender la crisis global y el análisis de la situación geoestratégica actual. En tanto, Patricio Narodowski hará la presentación de su libro "Geografía Económica Mundial. Un enfoque centro-periferia".

El referente nacional de CONAPLA, explicó que como en toda gran crisis mundial se está frente a un cambio de época que, como en la crisis capitalista del 30 y el período de entreguerras, constituye una transición hacia la configuración de un nuevo orden mundial. “Ello define la situación estratégica. Ubica al inicio de la crisis con el comienzo del nuevo siglo, en el período 1999-2001, donde comienza la transición y posee distintos momentos. En estos pueden observarse los alineamientos que dan lugar a la constitución de ciertas articulaciones, a partir de las que se definen los campos de fuerzas enfrentados”, sintetizó.

En este sentido, Merino subrayó que toda transición tiene un lapso de oportunidad histórica, y ésta puede orientarse hacia la restauración de un nuevo orden basado en imperialismo o bien avanzar hacia la transformación histórica revolucionaria. En el segundo sentido, concluyó en que hay que aprovechar la oportunidad y que se acelera la necesidad de profundizar los procesos e construcción. “Se acelera la agudización entre las contradicciones interimperialistas entre bloques de poder y bloques emergentes. Se acelera, en términos históricos, la necesidad de los pueblos de consolidar fuerzas sociales”. 

martes, 25 de marzo de 2014

Memoria, Verdad, Justicia y Democracia Social para reconstruir el proyecto de los 30 mil compañeros desaparecidos



Memoria, Verdad, Justicia y Democracia Social para reconstruir el proyecto de los 30 mil compañeros desaparecidos

La dictadura genocida desatada en el 76 no sólo dejó desaparición forzada de 30 mil compañeros, sino que además sembró una miseria planificada en nombre del proyecto estratégico neoliberal de las redes financieras globales. Esta alianza que se impuso buscó destruir la alianza social que venía dándose en toda Latinoamerica: la del Estado, Producción y Trabajo; del Movimiento Obrero Organizado con las pequeñas y medianas empresas de producción nacional y con el Estado y su empresa estratégica; con las clases medias organizadas como juventud  como parte de esta alianza. 

Con este Golpe Militar, Financiero y Genocida, se destruyó al ahorro nacional que financiaba al ahorro y al trabajo, mediante una ley de Entidades Financieras; se impuso una ley de Radiodifusión exclusiva para los fines de lucro y para quienes tenían capital, anulando sí la democratización de la comunicación; se estableció una ley que garantizó la estructura económica argentina al capital extranjero; se destruyó al aparato productivo; se dio de baja a la ley de contratos de trabajo, potenciando a la tercerización laboral para lograr la sobreexplotación. No por nada la mayoría de los compañeros desaparecidos eran obreros, y la otra gran mayoría eran futuros trabajadores de clases medias que querían la transformación.

La  última dictadura genocida no puede entenderse sin la miseria planificada que sembró, romper con ella y avanzar hacia los puntos estratégicos es avanzar hacia el proyecto que nuestros 30 mil compañeros desaparecidos soñaron. Bien lo explicó Rodolfo Walsh antes de su desaparición forzada: "En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada".

Estos procesos fueron profundizados y consolidados en la década del 90, destruyendo el trabajo estable y digno de millones de argentinos. El saldo fue el 60% de pobreza en 2001 y el 25% de desempleo en 2003. Lo que vino después de 2003 no puede entenderse sin la lucha previa de movimientos sociales, organizados en la exclusión para dar batalla contra el hambre, contra el desempleo, a favor de los Derechos Humanos, la Educación Pública y reclamando un Estado presente que no les dé la espalda a sus ciudadanos.

Una nueva etapa política se inició en 2003, cuando pasamos de la resistencia contra el proyecto financiero neoliberal a condiciones de avance popular, a volver a conquistar derechos, a redistribuir la riqueza y a recuperar un proyecto nacional y democrático con inclusión social. Ello se puso de manifiesto con la ruptura con el FMI, el no al ALCA, la recuperación de una política industrial, la reestatización de YPF, la recuperación del empleo, la reducción de las  brechas entre rics y pobres a través de la Asignación Universal por Hijo o los planes Conectar Igualdad, el juicio y castigo a los genocidas de la última dictadura, el restablecimiento de las discusiones paritarias. 

Aspectos de los grandes avances en la última década y con el rol protagónico del campo popular. Sin embargo, si estos quedan restringidos a un esquema neodesarrollista con inclusión social, se corre el riesgo de retroceder y desaprovechar la oportunidad histórica que tenemos. El reciente ajuste devaluatorio e inflacionario que golpea sobre el pueblo es producto de no profundizar las políticas nacionales, populares y de integración Latinoamericana. 

Ante los cuellos de botella que se pusieron de manifiesto:

- necesitamos cambiar la matriz productiva desde la recuperación de las empresas estratégicas nacionales y la consolidación de una estructura industrial sudamericana integrada; 

- necesitamos una moneda del Sur, un Banco del Sur y un Fondo del sur que nos de escala y fortaleza ante los "gigantes de siete leguas" financieros que andan engullendo mundos a través de sus golpes de mercado; 

- necesitamos una nueva ley de Entidades Financieras para recuperar el ahorro nacional y que nuestro sistema financiero esté al servicio del desarrollo autónomo,  

- necesitamos una Reforma Educativa Integral y una nueva ley de Educación Superior que ponga a la educación y al complejo científico tecnológico en el centro de un proyecto de país con justicia social;

- necesitamos la nacionalización del Comercio Exterior y eliminar todos los resabios neoliberales que aun obstaculizan la construcción de una nación justa, libre y soberana. 

Los 30 años de democracia ininterrumpida, deben ser sostenidos, luchados y profundizados día a día por los pueblos. Sin el protagonismo del sujeto de la transformación, que son los trabajadores -desde desempleados y subempleados, hasta trabajadores, técnicos, profesionales y jóvenes estudiantes que serán futuros trabajadores-, la lucha se debilita. 

A 38 años del golpe genocida lo recordamos, lo repudiamos, exigimos más memoria, más verdad, más justicia y más democracia social, para reconstruir el proyecto de los 30 mil compañeros desaparecidos. Con la firma convicción de seguir yendo contra las corporaciones y los resabios del proyecto financiero neoliberal.

30 mil compañeros desaparecidos presentes!!

CONAPLA
Corriente Nacional Popular y Latinoamericana 


miércoles, 5 de marzo de 2014

Chávez: su legado y la responsabilidad histórica de los pueblos




Por Gabriel Merino

Publicado en la Revista Política N°14 Marzo-2014

Chávez es la primer línea de quiebre. Es el nombre emergente de una ruptura. Es  el nombre de la expresión nítida del proceso de transformación popular iniciado en América Latina en el siglo XXI, cuando los pueblos pasan a la ofensiva para forjar con sus manos un Cambio de Época, protagonizando el primer gobierno (1999) que rompe la hegemonía neoliberal en la región.

Este proceso emerge con la crisis histórica del capitalismo global que comienza en el mundo emergente en el sudeste asiático (1997), consolidando lo que Harvey denomina un proceso de “acumulación por desposesión”  a favor del capital financiero global (fundamentalmente de origen angloamericano o anglosajón). Este proceso, que viene a consolidar la globalización financiera, la transnacionalización del capital y su expansión en los llamados “mercados emergentes”, va de la mano de un incipiente  proceso de agudización de las contradicciones globales entre bloques de poder que abren la ventana histórica estratégica para los pueblos. Chávez, como estadista, siguiendo la tradición de Bolívar, San Martín, Perón y tantos otros, constituyó la personificación de la voluntad popular venezolana-latinoamericana para cabalgar esta nueva oportunidad histórica.

Con la crisis global de fines de los 90’, el avance del capital transnacional, extranjerización de las economías de la región y en un escenario de puja entre capitales, las burguesías locales ante el riesgo de desaparecer (como la Burguesía paulista o el Grupo Productivo de la Argentina constituido en 1999) necesitaron impulsar los procesos neodesarrollistas de integración regional, ampliación del mercado interno, sustitución de importaciones y autonomía relativa.  Para ello establecieron alianzas con el campo popular y un amplio abanico de actores políticos, ideológicos y económico-sociales, a los cuales intentan limitar y conducir bajo su ala.

La “revolución bolivariana” constituyó, desde un principio, el ala nacional, popular,  latinoamericana y revolucionaria que rompió los límites impuestos por las burguesías neodesarrollistas a los procesos de transformación pos-neoliberales. Y ello irradió sobre toda la región y fortaleció a todos los movimientos populares, generando relaciones de fuerza para avanzar en mayores conquistas y cambiar el carácter de los procesos, dando un impulso popular fundamental a la integración de Nuestra América.

En esta situación histórica, Hugo Chávez irradió un conjunto de elementos estratégicos del nuevo paradigma transformador latinoamericano, que se complementan con los de otras patrias chicas.

En primer lugar el chavismo cristaliza una nueva síntesis histórica entre el nacionalismo popular bolivariano, el cristianismo popular y revolucionario, la izquierda nacional y latinoamericanista, los pueblos  originarios y los movimientos sociales de diversa índole. Ello articulado en una actualización teórica y doctrinaria particular denominada Socialismo del Siglo XXI. Esa particularidad Venezolana, pensada como latinoamericana, conmueve y actualiza el sustrato ideológico-cultural y político de toda la región, ya que brotan de un mismo proceso histórico.

En segundo lugar, Chávez es heredero y exponente principal de la geopolítica latinoamericana que parte de la base de que sin la masa de poder crítico conformada en el espacio sudamericano (mercado interno, población, recursos, accesibilidad, desarrollo industrial, etc.) no existe ningún proyecto de liberación real. Es decir, sin Estado continental Suramericano-Nuestro Americano, no hay posibilidad de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política. La fragmentación es un obstáculo infranqueable para ello. Por lo tanto, toda política debe ser concebida estratégicamente en dicha perspectiva para ser real y permanente: Banco del Sur, Fondo del Sur, Moneda del Sur, Tele Sur, Petro Sur (anillo energético), Consejo de Defensa del Sur, Industrias Estratégicas del Sur.

La línea de avance de esta estrategia es, ahora, el Atlántico: Brasil, Argentina, Venezuela, Cuba. Este núcleo es el que se desarrolla entre 1999-2003 (Chávez, Kirchner, Lula), con la convergencia entre el nacionalismo neodesarrollista regional y el nacionalismo popular latinoamericano, entre lo democrático y lo social, que adopta la forma de Mercosur y Alba, las dos plataformas para avanzar al sur del río Bravo, cristalizándose luego en la UNASUR y la CELAC (fortalecido por alianzas tácticas y estratégicas con otros bloques de poder mundial). Dicho esquema de poder, con el cual se enfrenta principalmente al Imperialismo Americano (con el plan ALCA) y al globalismo financiero anglosajón, es lo que guía el accionar de Chávez y constituye la brújula estratégica de los pueblos de la región, garantizando su avance.         

La concepción estratégica de la Integración Sur-Sur, permite consolidar e irradiar otra concepción para pensar la integración más allá del negocio o la lógica del capital concentrado. El acuerdo con el Astillero Río Santiago de Ensenada (Argentina) para construir los buques petroleros panamax es un ejemplo de ello. Lo que se evidencia es la concepción estratégica de integrarnos productivamente, aprovechar y complementar las fortalezas existentes en la región, incentivar a la industria estratégica naval vapuleada en las décadas neoliberales, y consolidar la relación con los obreros argentinos, fuerza real y sujeto –junto a otras fracciones trabajadores y del campo popular— de un proyecto socialmente transformador. Y estas políticas son las que permanentemente impulsó Hugo Chávez.

En tercer lugar, Chávez ubicó la puja democrático-electoral en el centro de la táctica política de la lucha popular. Su propio aprendizaje y autocrítica le permitieron entender la importancia central de la lucha político electoral para avanzar en las correlaciones de fuerza en el Estado, comenzando por el gobierno del Estado. Con ello, desde la práctica, dio cuenta de la táctica de avance bajo la nueva situación histórica en la cual la estrategia neoliberal del capitalismo financiero global convirtió a la democracia liberal en valor fundamental pero a condición de dejar sólo la cáscara y despojarla de todo contenido (incluso el de ciudadanía, sustituyéndolo por el de “gente”).

Volver a llenar de contenido la pugna electoral, consolidar el terreno electoral de las mayorías populares como lugar para dirimir las diferencias (deslegitimando toda maniobra de golpe)  y recuperar lo público estatal como herramienta popular para la justicia social inauguró el Cambio de Época, dotando de legitimidad y fortaleza los proyectos de transformación social. Entre 1998 y 2012 Chávez disputó 13 elecciones y ganó 12, aceptando la derrota por estrechísimo margen en 2007 en el referendo constitucional para profundizar las reformas socialistas.

Con ello, el Estado Venezolano como tal entró en crisis orgánica: atravesado por proyectos políticos estratégicos antagónicos, con la institucionalidad puesta en crisis ante el proceso popular instituyente, lo nuevo fue instituyéndose de acuerdo a las relaciones de fuerzas existentes, dando lugar a dos formas de estado en pugna. Chávez fue uno de los primeros en observar dicha dualidad (que atraviesa con particularidades a numerosos países de la región) y en comprender que la vieja maquinaria de Estado constituía un obstáculo, al expresar la cristalización de lo viejo, de las clases dominantes bajo el régimen neoliberal. Además de recomponer lo público estatal, lo nuevo fue avanzando con una nueva estructura de ministerios, misiones sociales y nuevas formas de estatalidad. Este es el cuarto punto central que irradia el chavismo, problematizando al conjunto de Nuestra América, ya que se trata de tareas comunes a resolver.

Desde la primera a la última elección de Chávez, en esos trece años transcurridos, la pobreza en Venezuela pasó del 48,7% al 31,6%, el desempleo de 14,5% al 6,5%, la mortalidad infantil del 20 por mil al 13 por mil, el PBI per cápita creció un 164% pasando de 4.100 dólares a 10.810 y exhibe uno de los menores índices de desigualdad de la región (estas cifras las publican los propios medios opositores). Si a ello le agregamos la cantidad de políticas y acuerdos que han beneficiado a tantas mujeres y hombres de la región, se comprende la tremenda base de sustentación popular y amor hacia su figura, asentado en una materialidad indiscutible.

Hugo Chávez no ha arado en el mar sino en el suelo fértil de la América del siglo XXI, promesa de nuevas formas de civilización. Dejó un enorme legado que se engrandecerá con el tiempo y en el transcurso de la historia, así como la enorme responsabilidad histórica  de profundizar el rumbo revolucionario en Nuestra América, atendiendo a las características particulares de cada patria chica.  El mejor homenaje que pueden hacer aquellos que lo reivindican, en todo o en parte, es estar a la altura de dicha responsabilidad, para construir la segunda y definitiva independencia de Nuestra América. 

COMUNICADO: La desestabilización de Venezuela es un golpe al corazón de la Patria Grande



A un año de la muerte del Comandante Hugo Chávez, reivindicamos su lucha y nuestra posición a favor de la lucha libertadora del pueblo bolivariano. 

Expresamos nuestro ferviente repudio al intento de desestabilización en Venezuela mediante un “Golpe suave”, que busca desatar una guerra civil en el corazón de la Patria Grande para someterla a los poderes imperiales y hacer retroceder a los trabajadores y sectores populares en sus conquistas, derechos y niveles de distribución de la riqueza alcanzados. 

Allá en 2009, Chávez denunciaba las maniobras ejercidas desde Estados Unidos, poniendo aviones de guerra en nombre de la supuesta “lucha contra el narcotráfico” en alianza con grupos armados en Colombia y explicaba: “Es parte de la estrategia global de dominación de Estados Unidos, es la razón por la que se están instalando bases en Colombia”. Cinco años más tarde lamentamos tener que ver nuevamente la injerencia de grupos armados, financiados por la Casa Blanca, para intervenir no sólo contra la democracia de nuestro país hermano, sino también con el proceso de liberación de su pueblo. 

Estados Unidos y el imperialismo global angloamericano, ha profundizado el intervencionismo sobre los bloque de poder emergentes para disciplinarlos, interviniendo en los distintos países con variable intensidad según su significación geopolítica global. 

En el caso de Venezuela hay una importancia estratégica por su lugar central en la construcción de un proyecto revolucionario que lucha por la Segunda Independencia en Latinoamérica, así como por ser el país con mayores reservas petroleras del planeta. 

Por supuesto, las oligarquías regionales siguen siendo históricas aliadas estratégicas de los proyectos imperialistas. Y con la llegada de Hugo Chávez Frías al gobierno, conspiraron activamente para derrocarlo, tal como sucedió en el golpe del 11 de abril del 2002 o en el “golpe petrolero” de diciembre de 2002 a marzo de 2003. 

Algunos sectores de las llamadas clases medias, ya sea por influencias oligárquicas, por aspiraciones de diferenciación social e incluso por falencias de los gobiernos populares de la región, son utilizadas como base de maniobra contra los intereses populares. 

Afortunadamente nuestros hermanos venezolanos se mantienen en pie, pero el escenario se sigue complejizando. A lo interno de Estados Unidos se debaten entre la intervención armada directa, fomentada desde el ala conservadora-republicana del Bloque Americano, o por lo que denominamos “Golpe suave”, que es el modus operandi del sector "demócrata", bajo intervención indirecta, operaciones de inteligencia, movilización de población civil y golpes de mercado del Bloque imperialista Global. 

Las intervenciones, desestabilizaciones y golpes de Estado no se evitan sólo con declaraciones por la paz. Es necesario advertir que hay que seguir profundizando la unidad latinoamericana en hechos para no retroceder. 

Si no constituimos en hechos la gran Nación Latinoamericana, no van a alcanzar las fuerzas para avanzar. Por ello, insistimos en la imperiosa necesidad de avanzar por el Banco del Sur, por la moneda Sur, por un cambio en la matriz productiva regional, por la construcción de las industrias estratégicas del Sur, etc. En pocas palabras: avanzar hacia la definitiva independencia económica y la Soberanía Política de la región, en unidad. 

Más allá de las diferencias políticas, la distintas patrias chicas con sus propios procesos y la heterogeneidad que existe en Nuestra América, Si no defendemos nuestra soberanía política cualquier representante del imperio angloamericano y sus aliados del proyecto financiero global van a aplastar con un dedo a nuestras ansias de Justicia Social. 

En el lamentable escenario de crisis y desestabilización, se hace más que evidente que la única herramienta capaz de sostener los proyectos y gobiernos populares en el tiempo es el pueblo unido, organizado y en permanente movilización en la lucha contra el imperialismo y las oligarquías aliadas a sus intereses, en defensa de los derechos conquistados y avanzando con un programa profundizador de los pueblos de nuestra América.

sábado, 7 de diciembre de 2013

El nuevo escenario entre luchas de poder, nueva etapa de crisis y sus tareas políticas

El CEFMA invitó al sociólogo Gabriel Merino. Expuso su investigación sobre Lucha entre bloques de poder por la configuración del orden mundial y su escenario actual, acompañado por Mariano Ciafardini y Jorge Kreyness.
El Centro de Estudios de Formación Marxista (CEFMA) realizó una charla con Gabriel Merino, sociólogo y Coordinador del Centro de estudios de Formación e Investigación en Economía Política y Sociedad (CEFIPES), sobre su investigación de Lucha entre bloques de poder por la configuración del orden mundial y su escenario actual, en el panel lo acompañaron Mariano Ciafardini, abogado, integrante del Consejo Consultivo del CEFMA y miembro del Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos (IADEC) y Jorge Kreyness, Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista.
Merino fue introducido por Mariano Ciafardini,. Sobre la crisis global aseguró: “para entender las contradicciones internas del mundo en el que estamos viviendo hay que entender su génesis, si no entendemos de donde viene no sabemos a dónde va y es clave saber hacia dónde se va”. Expuso una tesis, considerando que la globalización es el desafío para la interpretación histórica y concluyó que ésta “es la última parte del imperialismo”.
El sociólogo explicó su trabajo, que se resume de un conjunto de investigaciones que se vienen desarrollando con el fin de aportar claves para entender la crisis global y el análisis de la situación geoestratégica actual. “Partimos de la localización del inicio de la crisis del Orden Mundial, con la desintegración del orden de Posguerra y una crisis económica capitalista sólo comparable a la de 1930, que comienza a partir del comienzo del nuevo siglo, en donde se observan dos procesos”, explicó.
Detalló que el primer proceso se da en el propio núcleo de poder angloamericano y consiste en el tránsito hacia una nueva forma de construcción imperialista global, que pone en crisis el orden anterior. En este momento de transnacionalización económica, política, militar e ideológica implica la proyección de EEUU de Estado-nación central a nodo estratégico del “Estado- Red Global”. El otro proceso lo localizó en el pasaje de la unipolaridad a la multipolaridad, con la emergencia, desarrollo y constitución de otros polos de poder mundial que desafían la unipolaridad, irrumpiendo en las grietas de la crisis. “La unipolaridad se manifiesta en dos estrategias: la unilateral -neoconservadora y “americanista”-, de la fracción retrasada; y la multilateral -neoliberal y “globalista”-, de la fracción avanzada”. Merino hace énfasis en diferenciar la multipolaridad de la multilateralidad: “Para el proyecto financiero global, los llamados países “emergentes” son mercados del capitalismo transnacionalizado, múltiples lados de un polo de poder y de un mismo proyecto político estratégico. La multipolaridad, en cambio, se da a partir de la emergencia de bloques de poder con proyectos políticos estratégicos propios, que desafían al proyecto financiero global. Esta es la puja que se libra en los llamados países emergentes: ser mercados emergentes o ser bloques de poder autónomos”.
Añadió que la crisis global implica la agudización de dichas contradicciones en territorios centrales del capitalismo occidental, entre ellas la fractura y diputa al interior del núcleo angloamericano, en la crisis de 2008, y el desarrollo de la Unión Europea-Euro que avanza como Estado Continental y reclama un re-reparto de poder, en la crisis de 2010. Asimismo a la vez se agudizan las contradicciones con los polos emergentes: Rusia, China y, en proceso de desarrollo, Irán y aliados, ALBA y MERCOSUR.
Merino aseguró que, como en toda gran crisis mundial, se está frente a un cambio de época que, como la crisis capitalista del 30 y el período de entreguerras, constituye una transición hacia la configuración de un nuevo orden mundial. Ello define la situación estratégica. Ubica al inicio de la crisis con el comienzo del nuevo siglo, en el período 1999-2001, donde comienza la transición y posee distintos momentos. En estos, explicó, pueden observarse los alineamientos que dan lugar a la constitución de ciertas articulaciones, a partir de las que se definen los campos de fuerzas enfrentados. “La interna angloamericana se
manifiesta entre 1999-2001 y vemos su estallido en 2008 cuando se generaliza la crisis global a partir de la caída de las Torres Gemelas. El siguiente momento refiere a las crisis Europea y los enfrentamientos entre fines de 2009 y principios de 2011, cuando estalla la intervención-guerra civil en Libia y en Siria. A partir de allí tenemos una nueva situación de enfrentamiento progresivo entre el campo de los “aliados occidentales” comandado por el bloque de poder angloamericano global (aunque no sin contradicciones) y los bloques de poder emergentes”, sintetizó.
Sentenció que toda transición tiene un lapso de oportunidad histórica, y ésta puede orientarse hacia la restauración de un nuevo orden basado en imperialismo o bien avanzar hacia la transformación histórica revolucionaria. En el segundo sentido, el sociólogo concluyó en que hay que aprovechar la oportunidad y que se acelera la necesidad de profundizar los procesos e construcción: “Se acelera la agudización entre las contradicciones interimperialistas entre bloques de poder y bloques emergentes. Se acelera, en términos históricos, la necesidad de los pueblos de consolidar fuerzas sociales”. Sostuvo que las fuerzas desarrollistas, dentro de estas alianzas contradictorias que conducen los procesos latinoamericanos, no van hacia la tendencia de la conformación de bloques de poder, porque la conformación de un bloque de poder tiene que estar en la ecuación Estado, Producción y Trabajo, desarrollando lo central desde el Estado. “Sin una empresa tecnológica, fondo del sur, Banco del Sur, moneda, industria para la defensa, se retrocede, si no se profundiza se retrocede. Porque esta burguesía –refiriéndose al desarrollismo que conduce los procesos latinoamericanos- no son burguesías estratégicas de estado, hasta acá llegan. Por eso se vuelve central entender este nuevo escenario entre luchas de poder; esta nueva etapa de la crisis y entender las tareas políticas que implican este nuevo escenario”, concluyó.

Para cerrar la charla habló Jorge Kreyness y destacó: “Para dar una pelea en términos adecuados necesitamos conocer al enemigo, sus contradicciones y sus estrategias de dominación, para ver no sólo cómo construir sino también dónde nos posicionamos. Para no confundir al enemigo”. Agregó que es necesaria la actualización permanente, para saber cómo ubicarnos.