miércoles, 18 de febrero de 2015

18F: la maniobra política detrás de la marcha


Por qué no marchar
Lo que se pone en juego mediante esta marcha son dos cuestiones estratégicas para el país que poco tienen que ver con “homenajear” a Nisman, más allá de quienes se acerquen por sus intenciones democráticas.

Para analizar esas dos cuestiones, primero es central reconocer el hecho de que Nisman, junto al espía Stiusso, eran hombres ligados a la CIA y al Mossad (servicio de inteligencia israelí), que por órdenes de la CIA y la Embajada norteamericana decidieron poner como blanco a Irán como culpable del atentado AMIA sin más pruebas que las de la propia CIA, y que decidieron mantener el encubrimiento sobre los principales autores del atentado.

Nisman hasta les pidió disculpas a los representantes norteamericanos por pedir la captura de Menem por claro encubrimiento, aceptando las órdenes de sus jefes del norte. Todo está documentado en el libro de Santiago O’Donnell “Argenleaks”, que publica los cables de la Embajada.

Además, debemos observar que la denuncia insostenible de Nisman, desacreditada por quien fuera jefe de la Interpol, Ronald K. Noble,  se hizo en el mismo momento en que el gobierno decidió desplazar a Stiusso y los suyos de la Secretaría de Inteligencia, debilitando la influencia de la agencia de Estados Unidos, la CIA. A su vez, justo cuando se profundizan los acuerdos con China y Rusia, los BRICS lanzan una nueva arquitectura financiera mundial, el yuan chino avanzan como moneda de reserva mundial en competencia con el dólar y la maniobra de los buitres no pudo cumplir el objetivo final de generar una crisis económica terminal en Argentina. 

También hay que observar que Nisman fue puesto ahí por el propio gobierno, expresando un acuerdo con los sectores neoliberales norteamericanos y británicos, que compartían junto a los poderes emergentes el  enfrentamiento con los neoconservadores.

Este acuerdo con el bloque global angloamericano se expresó en muchas áreas de gobierno (como en el Banco Central) y se puso en crisis a partir de 2011-2012 cuando los bloques de poder centrales se pusieron de acuerdo en que era necesario ir contra los del “SUR”, contra los bloques de poder emergentes que se habían fortalecido demasiado y que obstaculizaban el avance del capitalismo financiero global.

A partir de allí, tanto el ALBA como el MERCOSUR debían perecer, así como los gobiernos que sostengan una política de mayor autonomía. Para el “NORTE” América Latina debía ir hacia la Alianza Pacífico y el “capitalismo del siglo XXI”, es decir, volver a ser una región semi-colonial.

Por ello, una vez dicho esto, en realidad el 18F, más allá de los bien intencionados ciudadanos que concurran, tiene que ver con dos cuestiones estratégicas: 

En primer lugar se discute la geopolítica del país y su alineamiento en plena lucha entre potencias a nivel internacional contra los bloques de poder emergentes. “Occidente” y particularmente Estados Unidos e Inglaterra definieron un eje del mal geopolítico: China, Rusia, Irán, Venezuela, Cuba, etc. Todo acercamiento a dichos países, toda muestra de mayor autonomía, toda construcción de un esquema de poder que posibilite salir de las garras del imperialismo angloamericano, es visto como un desafío estratégico que no se puede permitir.

Y lamentablemente, el gobierno israelí y muchas de sus instituciones terminaron siendo una herramienta del imperialismo neoconservador en vez de expresar otras corrientes distintas al interior de sus pueblos.

Lo que está en disputa es si Latinoamérica, en un esquema de poder con los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), se integra de forma autónoma y construye un bloque de poder para lograr desarrollarse, industrializarse, defender sus recursos naturales y avanzar hacia la Justicia Social; o si la región debe resignarse a un papel subordinado, a ser una semicolonia, en el desarrollo del capitalismo financiero salvaje y global.

En segundo lugar, en términos específicos, lo que se discute es la transición política Argentina en un año electoral. Lo que está en juego es qué proyecto político estratégico gobierna nuestro país. Lo que se está construyendo es la legitimidad para un lado o para el otro.

Es decir, si por un lado sigue en marcha un capitalismo desarrollista nacional, que busca generar valor agregado e inclusión social, tener mayor independencia a nivel internacional, no someterse al capitalismo financiero global con centro en Estados Unidos e Inglaterra y construir un bloque regional. O, por otro lado, retroceder hacia un neodesarrollismo conservador conducido por los grandes grupos económicos locales, o hacia el neoliberalismo conservador para volver al esquema de poder que gobernó al país entre el 1976 y el 2001. Ambos tolerados y auspiciados por la Embajada.    

Además, existe un peligro mayor que observan los enemigos de los pueblos y algunos auspiciantes del 18F, que es que profundicemos hacia un proyecto popular del Estado, la Producción y el Trabajo.

Esto es, nacionalizar el comercio exterior, constituir el Banco del Sur, armar una moneda del Sur, construir una Petrosur, fortalecer el Consejo de Defensa del Sur, avanzar hacia la recuperación del Banco Hipotecario, desarrollar una nueva Ley de Entidades Financieras que termine definitivamente con la ley de la dictadura,  avanzar hacia una nueva Ley de Educación Superior, recuperar el complejo de Industrias estratégicas que asociadas al complejo científico tecnológico sean nuestros grandes núcleos de desarrollo nacional-latinoamericano.  

Esto que llamamos “profundización” es la única forma de resolver en términos populares la transición política y la crisis económica producto del cuello de botella que hemos alcanzado en esta etapa de avances.

Para construir legitimidad, los reaccionarios y conservadores instalan el caso Nisman. Que entre los convocantes se encuentren fiscales acusados de encubrimiento en el caso AMIA sólo muestra los verdaderos poderes e intenciones detrás de la marcha.

Por todo esto no hay que marchar ni legitimar dicha maniobra que tiene como objetivo producir cambiar las relaciones de fuerza en el Estado a favor de intereses reaccionarios y conservadores. Ese es el sentido real detrás del show mediático a favor de la “república”, las “instituciones” y la “democracia”; meras palabras si vemos como accionan esas corporaciones mediáticas, económicas y político-ideológicas en el recorrido de golpes y maniobras sucedidos en Latinoamérica para obstaculizar el camino hacia la segunda y definitiva independencia.   


  CONAPLA
Corriente Nacional Popular y Latinoamericana 

martes, 17 de febrero de 2015

Se realizó el Campamento Nacional "Pensar Nuestra América" 2015

La Corriente Nacional y Popular Latinoamericana (CONAPLA) realizó en Necochea al Campamento “Pensar Nuestra América” 2015, el cual se extendió durante los días 14, 15 y 16 de febrero. Participaron sectores de la militancia universitaria, barrial y sindical, pertenecientes a distintas regionales de todo el país.

A su vez, asistieron compañeros del Foro Naval Argentino, del Movimiento de Liberación Nacional, y la agrupación estudiantil Suma de la Facultad de Exactas de la UNLP, quienes forman parte del Movimiento de Participación Estudiantil (MPE).

En la primera jornada, la Mesa Nacional de la organización dio la bienvenida a los militantes, y transmitió la importancia de generar la discusión colectiva de un programa político capaz de comprender y transformar las realidades sociales de nuestro país.

En este sentido, Mariela Dachary, referente de Misiones, expresó que “debemos construir organización para conducir como cuadros integrales a las grandes mayorías populares, a partir de una democracia participativa”. Su compañero, Daniel Rivas, señaló que para lograrlo “tenemos que asumir la responsabilidad histórica de delimitar qué tipo de sociedad queremos”.

Asimismo, Kamel Gómez, quien representa a la regional marplatense, manifestó que “hoy más que nunca debemos tener un conocimiento estratégico”, compartiendo lo expuesto por Juan Andrés Paunero, referente de Tres de Febrero, referido a que “estamos construyendo poder popular para cumplir con la premisa de llegar a eso tan místico y glorioso que es la hora de los pueblos, la revolución justicialista”.

Por su parte, Milton Oddone, referente de la regional La Plata, concluyó la presentación del masivo evento, y sostuvo que “estamos empezando a influir en todos los territorios, y no sólo con ideas; centralmente dimos un salto en empezar a construir fuerza en todos los frente sociales con gran laburo, y con nuestro mayor compromiso y humildad política”.
Al siguiente día, Gabriel Merino expuso un diagnóstico sociopolítico sobre la coyuntura nacional-latinoamericana e internacional para luego trabajar y debatir en nutridas comisiones.

En el trayecto del campamento, por medio de talleres se trabajaron diversos ejes vinculados a Educación, Salud, Comunicación, Cultura, Barrio, Universidad, Estado, Producción y Trabajo. El objetivo fue realizar un diagnóstico sobre la situación actual en cuanto a los sistemas vigentes, y diseñar un plan de acción para cada una de las áreas.



lunes, 9 de febrero de 2015

Comunicado de CONAPLA ante la nueva ley educativa en Chile

Comunicado de CONAPLA ante la nueva ley educativa en Chile

Desde la Corriente Nacional Popular y Latinoamericana celebramos el avance que dio la semana pasada el hermano pueblo chileno, al consagrar la gratuidad de la educación en todo el territorio nacional.
Este proyecto de ley llamado “de inclusión escolar”,  tiene por objeto terminar con las desigualdades estructurales del sistema educativo que fueron denunciadas desde el 2010 por el movimiento estudiantil chileno, en las sucesivas movilizaciones que llevaron a cabo.
Sus tres fines primordiales son: alcanzar el fin del lucro en establecimientos que reciben recursos públicos, el término de la selección escolar y la derogación del sistema de financiación compartido (conocido como COPAGO).
De esta manera las familias chilenas ya no tendrán que preocuparse por invertir dinero en los estudios escolares de sus hijos, lo cual mejorará sin dudas sus condiciones de vida; y del mismo modo se culmina con el sistema de aceptación por antecedentes de los chicos, es decir, por desempeños previos en edades de maduración.
La incorporación del términos “sin fines de lucro” en referencia a los establecimientos educativos, permitirá que gradualmente se alcance la gratuidad en el sistema escolar, y existirán multas (devolución de los fondos malversados, más el 50% del valor de los mismos) para los gestores institucionales que intenten sostener beneficios particulares, a costa de la educación de los niños chilenos.
La sanción de esta ley constituye el primer paso de una reforma educacional más amplio que compromete a al menos tres proyectos de ley más. Y está llamada por la historia a culminar con el lucro privado en la educación superior chilena, que será en un futuro, no muy lejano seguramente, cuna de nuevos técnicos y profesionales al servicio de la consolidación de la unidad latinoamericana.

Desde CONAPLA saludamos al movimiento nacional chileno por el gran triunfo obtenido, y por no bajar los brazos en momentos difíciles.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Lanzamiento del Movimiento por la Industria Nacional (MINaC)

Con el objetivo principal de crear el Plan de Pleno Empleo para la Argentina, el jueves 11 de diciembre a las 19 se llevará a cabo el lanzamiento formal del Movimiento Industrialista Nacional (MiNaC) Juan Domingo Perón en la Legislatura bonaerense, ubicada en calle 51 entre 7 y 8 de la ciudad de La Plata.


Desde la Corriente Nacional Popular y Latinoamericana (CONAPLA), una de las organizaciones que forma parte de esta iniciativa, convocamos a participar y a ser protagonistas de esta iniciativa estratégica popular. 

El MiNaC tiene como objetivo principal -no excluyente de otros de menor cuantía- crear el Plan de Pleno Empleo para la Argentina, para lo cual es estrictamente necesario pensar en un Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) del SXXI y, en esa línea, en un plan industrializador de nuestro país de la mano de toda América Latina.

En tiempos de agudización de la lucha entre polos de poder a nivel mundial y considerando que la crisis abre una oportunidad histórica para el bloque suramericano-latinoamericano, el MiNaC pretende ir por la plena consolidación de la soberanía regional y por el paso definitivo de la inclusión a la Justicia Social.

Actualmente existe un cuello de botella fundamental de la propia matriz productiva, para cuya modificación es necesaria una puja político-estratégica. La concentración de la economía, su grado de extranjerización, la dependencia financiera, la desintegración industrial, la baja complejidad y valor agregado de nuestra producción, y la pequeña escala nacional son problemas que actúan como obstáculos fundamentales de generación y redistribución de la riqueza.

Esto se paga con desempleo de millones de argentinos, trabajo en negro y pobreza. Así como la dificultad para avanzar en la profundización del proyecto nacional, popular y latinoamericano. 

Si bien la Argentina ha transitado una época de crecimiento y de recomposición del tejido social, es necesario apostar por la profundización para no perder lo conquistado. Para eso, resulta indispensable discutir el comercio exterior, la matriz productiva nacional y el desarrollo de las industrias estratégica, pensando en el Estado empresario como garante efectivo de la Patria Soberana y del Pleno Empleo.

Es el Estado el que debe desarrollar las empresas estratégicas, porque en el desarrollo de un proceso de liberación Nacional Popular y Latinoamericana la producción de bienes estratégicos y de los medios de producción implica el desarrollo de soberanía y ruptura con la dependencia imperial.

El pequeño y mediano empresariado nacional sólo puede salirse de la subordinación a las transnacionales y al poder financiero a partir de la conformación de una Red productiva con el Estado y el Trabajo. El mito de la burguesía nacional como sujeto del desarrollo es sólo eso, un mito. Dichos sectores no poseen ni la fuerza, ni la escala, ni la capacidad productiva-tecnológica para avanzar por la independencia económica, el desarrollo nacional y la Justicia Social. 

Históricamente esto se hizo desde el Estado a partir del poder de una alianza social cuyo componente principal son mayorías populares de la clase trabajadora, en sus distintas condiciones. 

Del cuello de botella actual se sale con un plan industrial nacional-latinoamericano llevado adelante por la alianza entre las fuerzas de la Producción y el Trabajo, con la herramienta central del Estado, desde las Empresas Estratégicas y el Complejo Científico Tecnológico Nacional.

Sólo así podremos ir hacia adelante en esta bisagra histórica, derrotar definitivamente al proyecto financiero primario-exportador y moldear un futuro digno para el pueblo en su conjunto, con dignidad, pleno empleo, soberanía y justicia social.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Del no al ALCA a la integración de Nuestra América

Del no al ALCA a la integración de Nuestra América*
Por Gabriel Merino, CEFIPES

El no al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) fue un punto de quiebre estratégico en la región, que marcó el fin de un proceso neocolonial iniciado en los golpes de estado neoliberales y la profundización de su programa en la década del 90’. A su vez expandió y dio nuevos bríos a un proceso de integración autónomo de la región, en su búsqueda de constituirse en un nuevo bloque de poder emergente en el concierto mundial crecientemente multipolar y en transición histórica.

El proyecto de dominio panamericano de los EE.UU. no es nuevo. Proviene del siglo XIX, está inscripto en la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto y cobra fuerza a la salida de la guerra civil (1861-1865) en la cual se impone el proyecto del norte industrial frente al sur agroexportador. Una vez que Estados Unidos se convierte en el nuevo taller del mundo, desarrollado sus monopolios financieros a partir de sus bancos y grandes industrias (JP Morgan-General Electric-U.S. Steel-Carnegie, Rockefeller-Chase Bank-Standard Oil, Citibank, etc.) y establecida una plutocracia de cincuenta familias, cobró mayor fuerza la necesidad de expandirse sobre el continente americano, asegurando su espacio vital imperial y territorios sociales para resolver la sobreacumulación de capital.

En este sentido, lanza la primer Conferencia Panamericana en 1889-1990, intenta avanzar con una suerte de ALCA e inicia un conjunto de acciones militares sobre el continente, siendo un punto de bisagra la Guerra con España a quien le arrebata el dominio de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. En 1903 anexa la zona del canal de Panamá que le es sacada a Colombia. La guerra con México en 1848, mediante la que se apropia de la mitad del territorio de dicho país para consolidar su dominio continental, fue el antecedente más claro de lo que se venía sobre América, presagiado por Bolívar en la frase: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad.”

Con la caída del muro de Berlín, el triunfo de la estrategia neoliberal y la iniciativa de George Bush (padre) como presidente (1988-1992) se lanzó el plan ALCA, que pretendía convertirse en la mayor zona de libre comercio del mundo, por encima de la Unión Europea (UE) en número de consumidores y producto bruto interno (PBI), expandiendo el acuerdo con México y Canadá (NAFTA). Los objetivos eran subordinar América a la hegemonía del dólar, la Reserva Federal, el Complejo Industrial-Militar del Pentágono y las multinacionales y transnacionales norteamericanas, en una nueva situación estratégica internacional.

Sin embargo, si en la Cumbre de las Américas de 1998 en Santiago de Chile y en la III Cumbre de Quebec en 2001, el avance del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) aparece con una gran fortaleza y un destino próximo para el continente Americano, la IV Cumbre realizada en Mar del Plata marca un punto de inflexión en detrimento de la integración subordinada a los Estados Unidos, el Consenso de Washington y la estrategia neoliberal, y a favor de otro tipo de integración regional.

El rechazo al ALCA por parte de Brasil, Argentina y Venezuela (acompañado por el Paraguay y en menor medida por Uruguay), cuyos gobiernos se habían alejado de algunos de los parámetros neoliberales fundamentales, significó la cristalización de un cambio de correlación de fuerzas en la región de América Latina y el Caribe, que se corresponde con un cambio de situación a nivel mundial. A partir de allí se aceleró un proceso de integración regional que pretende aumentar los niveles de autonomía relativa de la región y su unidad como bloque de poder en el concierto mundial. Ello es promovido tanto por burguesías locales y fracciones neodesarrollistas nacionales que pretenden asegurar un espacio de acumulación en un capitalismo periférico, como por organizaciones políticas y sociales populares que dan lugar a heterogéneas alianzas político-sociales.

Los bloques de poder emergentes en el concierto mundial constituyen un factor fundamental en este nuevo proceso americano que hacen de contrapeso en las relaciones de fuerzas internacionales (China y Rusia).

A su vez, el fortalecimiento del bloque articulado por Alemania y Francia a partir del surgimiento del Euro (1999-2002) y la lucha al interior del los Estados Unidos y el territorio anglosajón entre dos fracciones de poder que aparece en el plano ideológico como neoconservadores y neoliberales (desatada con el golpe de las Torres Gemelas en 2001), resquebrajan el núcleo de poder mundial del capitalismo central, aislando a los conservadores del bloque americano (encabezados por Bush) jugados a favor del ALCA.

Entre 1999 y 2001, en el mismo momento en que asume Putin en Rusia, China pasa a jugar otro rol internacional (incorporándose a la OMC, tensionando la relación con Estados Unidos, a la vez que recuperando Hong Kong), se desarrolla la Organización para la Cooperación de Shanghái, surge el Euro y estalla la interna imperial anglosajona, comienza en Nuestra América a manifestarse el proceso de cambio.

En 1999 asume Chávez la presidencia en Venezuela. En 2001 estalla la crisis en Argentina y se agudiza la lucha entre Bloques de Poder en donde triunfa el llamado “Bloque Productivo”. En 2002 triunfa Lula expresando una alianza entre la fracción neodesarrollista nacional de la burguesía paulista con el movimiento obrero y un conjunto de movimientos sociales, más las alianzas tácticas con los bloques que se enfrentan al unipolarismo-unilateral norteamericano, donde también se incluye importantes sectores de la Iglesia Católica. En 2003 triunfa Néstor Kirchner en Argentina expresando una alianza similar.

El No al ALCA cristaliza dicho proceso en el plano regional, el quiebre de la hegemonía del Bloque angloamericano, a la vez que contiene el avance de  diciembre de 2004 cuando se funda la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) por parte de Venezuela y Cuba. Esto indica un nuevo momento de ofensiva estratégica por parte de las fuerzas nacionales-Latinoamericanas.

Ello se expresa en la cumbre del Mercosur realizada en Córdoba, con la presencia de Fidel Castro, donde se firma la adhesión de Venezuela al bloque regional y un acuerdo de complementación con Cuba. A partir de allí el Mercosur pasa a tener una perspectiva geopolítica y de integración política, económica y cultural que va más allá del libre comercio y el regionalismo abierto de cuño anglosajón subordinado a la globalización financiera neoliberal. Comienza a desarrollarse un bloque de poder regional cuyo eje, en un principio, es el eje Brasilia-Buenos Aires-Caracas-La Habana. Por supuesto, eje atravesado por tensiones y contradicciones entre proyectos políticos-estratégicos divergentes –incluso al interior de los propios gobiernos atravesados por las contradicciones propias de los movimientos nacionales, en una situación histórica de transición- que confluyen frente a un enemigo principal.

El siguiente paso del proceso de ofensiva estratégica se corporiza en la constitución de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) el 23 de mayo de 2008, con sede en Quito (Secretaría General) y Cochabamba (Parlamento Suramericano), conformada por los doce países de Suramérica. Este organismo tiene como objetivos construir una identidad y ciudadanía suramericanas, al igual que desarrollar un espacio regional integrado que en su fundación cuenta con casi 400 millones de habitantes, un PBI aproximado de 4,6 billones de dólares y una superficie superior a los 17 millones de kilómetros cuadrados. En términos geoestratégicos, Suramérica constituye el territorio necesario de un Estado continental plurinacional Nuestro Americano.

El núcleo del Mercosur a partir de la alianza de Brasil y Argentina, y la integración estratégica de la Cuenca del Plata junto con el avance del ALBA, son los cimientos de dicho Estado Continental, condición mínima para construir un bloque de poder con escala y capacidad de autoderminación real. Como parte de este avance estratégico, crece a su vez el ALBA del Socialismo del Siglo XXI: en abril de 2006 con el triunfo de Evo Morales se suma Bolivia, Nicaragua en 2007, Honduras en 2008 y Ecuador en 2009.

Además, a partir de la UNASUR se creó el Consejo Suramericano de Defensa (CSD), un Centro de Estudios Estratégicos de la Defensa del CSD en principios orientado a la cuestión de Recursos Naturales y los primeros acuerdos de constitución del Banco del Sur. Frente a este proceso, en el año de la constitución de la UNASUR Estados Unidos reactivó la IV flota para patrullar los mares del Atlántico Sur y Pacífico Sur, una operación profundamente simbólica después de más de medio siglo de estar desactivada.

Para darle mayor relevancia y dinámica política a la UNASUR, el ex presidente argentino Néstor Kirchner fue nombrado en mayo de 2010 como primer Secretario General de la UNASUR. Rafael Correa lo definió como el primer presidente Suramericano.

Como resultado de estos procesos, el 23 de febrero de 2010 se crea la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), quedando definitivamente constituida en diciembre de 2011 en la cumbre de Caracas. Simbólicamente, sobresale en dicho espacio la ausencia de Estados Unidos y Canadá, el paralelismo con la Organización de Estados Americanos (OEA) que cuenta con presencia decisiva norteamericana para influir en la región y la integración de Cuba –por fuera de la OEA y excluida de la Cumbre de las Américas— que incluso tuvo la presidencia pro tempore y actuó de anfitrión de la segunda cumbre de la CELAC.

En contraposición a la ofensiva estratégica descripta, a partir del 2012 surge la Alianza Pacífico bajo los pilares del llamado “regionalismo abierto”, centrado en la libertad de comercio, la atracción a las inversiones extranjeras, los acuerdos de libre comercio con distintos países y bloques regionales a nivel mundial, la explotación de las ventajas comparativas estáticas y el desarrollo puesto en relación a la integración global. Dicho espacio surge el 6 de junio de 2012, conformado en un principio por Chile, Colombia, Perú y México (con Costa Rica y Panamá en proceso de incorporación).

La Alianza Pacífico forma parte como eslabón regional de un esquema de integración más amplio, denominado Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, originalmente establecido por Chile, Brunei, Singapur y Nueva Zelanda en 2005. Se encuentran en negociaciones para integrar la Alianza Transpacífico: Estados Unidos, Australia, Japón, México, Vietnam, Canadá, Malasia y Perú. En este sentido es un esquema de integración distinto y superior al ALCA, propio del bloque global angloamericano y la fase de transnacionalización del capital, con su organización en una red flexible descentralizada, en la cual el poder no se ejerce necesariamente desde un centro formal hegemónico sino desde el conjunto de capitales-poderes transnacionales, sus cadenas de valor global y sus cadenas ideológicas globales.

En un reciente dossier sobre la Alianza Pacífico publicado por el Financial Times (2/4/2014), órgano neoliberal-global con sede en Londres, se realiza un tremendo auspicio a dicha Alianza en contra del Mercosur. Para el FT, este nuevo bloque “abre las puertas para los negocios en la región” (las traducciones son propias), se resalta positivamente que a diferencia del Mercosur esta es una Alianza económica y no política. Una de las analistas, Barbara Kotschwar, afirma que “si el Mercosur representa el socialismo del siglo XXI, la Alianza Pacífico representa el capitalismo del siglo XXI”.

La Alianza Pacífico en el marco del Acuerdo Transpacífico representa un quiebre de la UNASUR, una cuña imperial y un gran obstáculo a superar por el bloque regional para retomar la ofensiva estratégica Nuestro Americana.

A nueve años del “ALCA-RAJO” y en una situación de oportunidad histórica para los pueblos, el camino es consolidar lo avanzado y profundizar la construcción de un bloque regional, entendiendo que el futuro nos encontrará Unidos o Dominados, como Patria Grande o como semi-colonias de un nuevo orden mundial en ciernes.

Publicado originalmente como artículo del Centro de Estudios Formación Investigación en Política Economía y Sociedad (CEFIPES): https://www.academia.edu/9144957/Del_no_al_ALCA_a_la_integraci%C3%B3n_de_Nuestra_Am%C3%A9rica

viernes, 17 de octubre de 2014

El 17 de Octubre, por Raúl Scalabrini Ortiz




El 17 de Octubre, por Raúl Scalabrini Ortiz

Corría el mes de octubre de 1945. El sol caía a plomo sobre la plaza de macho cuando inesperadamente enormes columnas de obrero comenzaron a llegar. Venía con su traje de fragilidad, porque acudía directamente de su fábrica y tres series. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade el parque de diversiones con hábitos de burgués barato. Frente mis ojos desfilaban rostros atestados, brazos membrudos, torsos fornido, con las greñas al aire y las vestiduras escasa cubiertas de pringues, de restos de brea, de grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, y unido por una sola fe. Era la muchedumbre más heteróclita en la imaginación puede concebir. Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. Descendientes de meridional europeos iban junto al rubio de trazos nórdicos y al trigueño de pelo duro en el que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún.

El río, cuando crece bajo el empuje del sudeste, disgrega su masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajios con meandros improvisados sobre la arena, en una acción tan minúscula que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que ese es el anticipo de inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre de entusiasmo, que arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la diagonal.

Un pujante palpitar sacudió la entraña de la ciudad. Un hábito áspero crecía en las densas vaharadas venían, mientras las multitudes continuaban llegando.

Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barranca. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanado en el mismo grito y en la misma fe, iban el peón de campo de Cañuelas y el torneo de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el empleado de comercio. Era subsuelo de la patria, sublevado. El cimiento básico de la nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el sustrato de nuestra idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente, en su primordialidad sin recatos y sin disimulo. Era el de nadie y es sin nada, en una multiplicidad casi infinita de gama y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenido por la misma verdad que una sola palabra traducía.

En las cosas humanas el número tiene la grandeza particular por sí mismo. En ese fenómeno majestuoso que asistía, el hombre aislado es nadie, apenas algo más que un aterido grano de sombra que asimismo se sostiene y que el impalpable viento de las horas desparrama. Pero la multitud tiene un cuerpo y un ademán de siglos. Éramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río.